¿Es pecado tomar bebidas alcohólicas?

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PRESENTADOR:

Pastor John, esta es una pregunta que recibimos a menudo y sé que ha reflexionado mucho al respecto. Aquí está: ¿Es pecado tomar bebidas alcohólicas?

JOHN PIPER:

Quisiera comenzar poniendo sobre la mesa mis prejuicios —mis antecedentes, mis predisposiciones—, porque todo el mundo está influenciado por su familia y las experiencias que ha tenido. Soy abstemio por defecto. Eso significa que, si puedo elegir, no tomo bebidas alcohólicas. Pero es posible que lo haga, para ser un buen invitado.

En otras palabras, esa es mi pequeña experiencia de libertad en Cristo. Cuando estuve en Alemania, decidí que no sería una molestia. Haría todo lo posible por aceptar lo que pusieran sobre la mesa para honrarlos como su invitado.

Quiero dejar que el amor sea mi guía, y el amor me inclina a alejarme del alcohol en nuestros días. Pero a continuación comparto mi respuesta más detallada, así como un poco de por qué he elegido este camino para mí y por qué no lo convierto en un requisito para todos.

Un regalo permitido

La primera respuesta que daría a la pregunta: “¿Es pecado tomar bebidas alcohólicas?” es la misma que doy a la pregunta “¿Es pecado beber agua?”. Y la respuesta es que podría serlo.

Beber agua cuando deberías dar un vaso a otra persona necesitada es pecado. Beber agua cuando deberías estar prestando más reverencia a la predicación de la Palabra de Dios es pecado. Beber agua cuando alguien te acaba de advertir que está contaminada y podría matarte es pecado. Así que beber agua puede ser pecado.

Entonces, es posible que tomar bebidas alcohólicas sea pecado, pero es posible que no lo sea. Jesús hizo vino para las bodas de Caná (Juan 2:1-11). Y supongo que lo hizo porque esperaba que la gente lo bebiera, y no quería participar en su pecado.

Pablo le dijo a Timoteo que lo bebiera con fines medicinales (1 Timoteo 5:23). Los líderes de la iglesia no deben ser esclavos de él, lo que creo que implica un uso moderado del mismo (1 Timoteo 3:8). El Salmo 104:15 dice que es un don de Dios. Ahí leemos que “el vino… alegra el corazón humano, el aceite… hace brillar el rostro y el pan… sustenta la vida” (NVI).

Por tanto, no creo que nadie pueda argumentar a partir de las Escrituras que es obligatorio ser abstemio. Si decides no tomar bebidas alcohólicas como yo, como una forma de vida por defecto, debes basarte en algún principio que no sea lo que la Biblia nos demanda. ¿Cuál podría ser?

Peligros en tomar bebidas alcohólicas

Es notable la cantidad de advertencias que hay en la Biblia sobre las bebidas alcohólicas. Aquí solo citaré algunas.

  • Efesios 5:18: “no se embriaguen con vino”.
  • Romanos 14:21: “Es mejor no… beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece”.
  • Oseas 4:11: “el vino y el vino nuevo quitan el juicio”.
  • Ezequiel 44:21: “Ningún sacerdote beberá vino cuando entre al atrio interior”.
  • Proverbios 20:1: “El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio”.
  • Proverbios 21:17: “El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá”.

Y la declaración más extensa de Proverbios dice así, en el capítulo 23:

¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos? De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados. No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente, pero al final muerde como serpiente, y pica como víbora. Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón proferirá perversidades. Y serás como el que se acuesta en medio del mar, o como el que se acuesta en lo alto de un mástil. Y dirás: “Me hirieron, pero no me dolió; me golpearon, pero no lo sentí. Cuando despierte, volveré a buscar más” (Proverbios 23:29-35).

“No mires al vino cuando rojea”. No sé lo que eso significa, salvo quizá que hay un tipo de bebida que es demasiado peligrosa.

  • Proverbios 31:4-5: “No es para los reyes, oh Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los gobernantes desear bebida fuerte; no sea que beban y olviden lo que se ha decretado, y perviertan los derechos de todos los afligidos”.
  • Deuteronomio 29:6: “No han comido pan ni han bebido vino ni sidra, para que sepan que Yo soy el Señor su Dios”. La razón por la que no bebieron vino en el desierto es, evidentemente, que sería una ventaja para que llegaran a conocer plenamente a Dios.

Por tanto, uno tiene la impresión de que, aunque el vino estaba permitido y era una bendición, estaba lleno de peligros.

Bebidas alcohólicas en Estados Unidos

A lo anterior añadiría que la situación en la que vivo en Estados Unidos es la razón por la que no siento ningún incentivo para intentar que me gusten y disfrutar las bebidas alcohólicas. Estoy muy contento sin ellas, y esto es lo que tengo en mente.

Ejercí mi ministerio durante treinta años en la iglesia Bethlehem, a pocas calles de Teen Challenge [Desafío juvenil, una organización internacional cristiana que ayuda a los jóvenes a salir de adicciones]. Casi todos los sábados por la noche, algunos de esos chicos —que estaban allí para liberarse de su adicción al alcohol— llegaban, y se acercaban para orar. Sus historias eran sencillamente trágicas, y yo estaba encantado de que se liberaran. Así que vi cómo se destruían vidas, y vi cómo se reconstruían vidas sin alcohol.

Ayer busqué en Google y me encontré con lo siguiente: el alcohol cuesta a los estadounidenses 200 mil millones de dólares al año, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades. Es decir, 750 dólares por estadounidense en gastos de salud y de producción de trabajo a causa del consumo de alcohol.

Un tercio de todas las muertes de tráfico se deben al consumo de bebidas alcohólicas, y así sucede con la mayoría de los males de nuestra cultura. Se pueden leer estadísticas sobre divorcios y maltrato, etc. Por no hablar de que convierte a la gente en necios parlanchines en los aviones, de modo que llegan a ser muy, muy molestos.

Conoce el Libro (y conócete a ti mismo)

Por cierto, en ninguna parte del Nuevo Testamento se llama “vino” a la bebida de la comunión. Ahora, probablemente lo era. No estoy argumentando que no lo fuera. Probablemente lo era. Pero ¿no es interesante que en ninguna parte la bebida de la comunión se llame “vino”? Generalmente se llama la copa o el fruto de la vid. Así que nadie puede insistir en que se nos ordena beber vino al ordenársenos beber la Cena del Señor.

Dado que la Biblia es principalmente cautelosa al respecto, no tengo ningún deseo de beberlo. Y Dios nos ha dado muchas otras bebidas que no tienen el mismo tipo de efectos secundarios adictivos y destructivos.

Lo que me gustaría decir es que estoy guardando lo mejor para el final. Estoy guardando lo mejor para cuando pueda controlarlo, y sé que soy un hombre con una personalidad que tiene facilidad de generar adicciones. Compro un paquete de chicles y me lo mastico todo en cinco minutos. Así que conociéndome a mí mismo, conociendo esta cultura que está siendo destruida en cierta medida por ello, yo mismo encuentro pocos incentivos para perseguir algo que no tengo ningún deseo de perseguir.

Y permítanme terminar diciendo que no condeno a quienes toman otras decisiones. Simplemente no está en mi agenda emprender una cruzada para conseguir que otras personas se unan a mí en esto. Solo explico mi punto de vista.


Episodio original en inglés: https://www.desiringgod.org/interviews/is-drinking-alcohol-a-sin

John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

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