El llamado de Jesús a un viaje inesperado

Vivimos vidas pequeñas, cómodas y predecibles… hasta que Jesús pasa y llama. Él nos invita a “dejar las redes”, seguirle y entrar en una vida inesperada.
Foto: Unsplash

Existe una película llamada: El Hobbit, un viaje inesperado. Basada en la obra del escritor inglés J. R. R. Tolkien. Se trata de la historia de un pequeño personaje llamado Bilbo Bolsón, quien lleva una vida muy tranquila, cuya pasión era la comida, la rutina y las cosas de la casa. Su vida era muy pequeña como lo es su estatura, no piensa en cosas grandes, ni se atreve a grandes desafíos.

Hasta que un día, pasa por la puerta de su casa un poderoso personaje llamado Gandalf, y este le llama para emprender el viaje de su vida. Bilbo obedece el llamado e inicia una gran aventura que cambiará para siempre el rumbo de su vida y el de muchas personas.

  • Se unirá a un grupo de viajeros,

  • salvará a muchas personas de monstruos increíbles,

  • combatirá contra un dragón gigante,

  • encontrará un gran tesoro,

  • y será clave para el triunfo del bien sobre el mal en aquella historia.

Esta historia me encanta verla una y otra vez, porque creo que refleja, de alguna forma, lo que significa ser llamado por Cristo.

Tendemos a vivir vidas que tienen el tamaño de nosotros mismos.

  • Vidas donde no hay espacio para otras personas o causas que amenacen contra nuestra comodidad. 

  • Vidas donde todo se vuelve rutina y aburrido

  • Vidas en las que estamos tan acostumbrados a ella que no nos damos cuenta de cómo los días pasan y nuestro final en este mundo se acerca.

El problema es que vivir así nos impide ver que hay algo más grande, más glorioso y más hermoso que Dios ha preparado para nosotros ¡Algo que nunca nos habríamos esperado!

Nos impide ver que hay grandes tesoros que nos aguardan, batallas que son dignas de pelearse y un propósito que cambiará no solo nuestras vidas, sino la de muchos para la eternidad.

Pero hay buenas noticias: ¡Todo esto puede cambiar! Cristo Jesús nos llama. Nos llama a  seguirle y a vivir una vida inesperada.

Esto fue lo que pasó con sus primeros discípulos y es lo que sigue pasando el día de hoy. Marcos nos relata uno de estos momentos:

Mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, echando una red en el mar, porque eran pescadores. Y Jesús les dijo: “Vengan conmigo, y Yo haré que ustedes sean pescadores de hombres”. Dejando al instante las redes, ellos lo siguieron. Yendo un poco más adelante, Jesús vio a Jacobo, el hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, los cuales estaban también en la barca, remendando las redes. Al instante los llamó; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con Jesús (Mr 1:16-20)

Este encuentro de Jesús con Simón (Pedro), Andrés, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, nos deja ver cómo es el llamado de Jesús.

  • Jesús llama por iniciativa Suya. Si te das cuenta, ninguno de estos cuatro hombres estaba esperando que Jesús viniera a ellos y les llamara. La iniciativa proviene de Jesús. Al igual que en la historia de Bilbo, ellos estaban ocupados en sus propias vidas. Ninguno estaba diciendo algo como: “Oh… cómo me gustaría que aquí viniera Jesús y me llamará a seguirle”.  Jesús nos llama solo por iniciativa Suya.

  • Jesús llama a los improbables. Si quisieras armar el más grande y poderoso equipo de discipuladores para que transmitan tus enseñanzas, irías a la gente más dotada a tu alcance. Buscarías a los más capaces, a los que tienen cursos de docencia, oratoria y licenciatura en escritura. Buscarías a los más adinerados o los más influyentes en el sistema religioso o político. A los que más se destaquen en santidad y pureza. Pero Jesús se acerca a pescadores. Personas del vulgo, comunes y corrientes. Pecadores como todos los demás, como tú y como yo, que tal vez no destacamos en muchas cosas. Jesús llama a los improbables.

  • Jesús llama por gracia. En ningún momento en el texto se nos dice que Pedro, Andrés, Juan o Santiago merecían que Jesús los llamara. No se nos dice que eran personas honradas, buena gente, celosas de Dios, que hacían obras benéficas, bien portadas. Jesús llama a las personas aun cuando no merezcan en absoluto que Él les dirija la Palabra. Jesús nos llama sin importar que seamos personas con vidas desordenadas, inmorales, desobedientes y hasta blasfemas. Él nos llama por gracia, es decir, de manera inmerecida. No porque hayamos hecho buenas obras o porque nos procuremos portar bien. Es por gracia.

  • Jesús llama en el momento perfecto. Aunque estos hombres estaban en medio de la faena del día, Jesús viene al encuentro de ellos y los llama. Él nunca llega temprano ni tarde, siempre llega en el momento perfecto. No eres muy joven para atender a Su llamado, ni mucho menos muy anciano. No estás muy ocupado en tus estudios y trabajo para seguirlo. No estás en un tiempo que no es perfecto para seguir Su llamado. Jesús llama en el momento perfecto.

  • Jesús llama con autoridad. En aquella época, la lealtad de los que eran estudiantes de los rabinos era hacia la ley (los libros de Moisés), no hacia el maestro o rabino. La forma de discipulado de Jesús es radicalmente diferente: “La lealtad  de sus discípulos será hacia Él”.[1]  “Jesús los llamó: ‘Vengan, síganme’” (Mr 1:17 NTV) Jesús nos llama a seguirle. Su llamado es autoritativo porque…

  • Jesús llama para salvación. Él es el Salvador prometido, y sin Él estamos condenados. Él nos llama a Él, no a un conjunto de normas y leyes, porque lo que nos salva es aferrarnos a Su persona y obra por nosotros en la cruz del Calvario, pero este llamado de salvación demanda una respuesta.

  • Jesús llama esperando una respuesta. El versículo 18 nos dice que Pedro y Andrés “Dejando al instante las redes, ellos lo siguieron” (Mr 1:18) y el versículo 20 nos dice que Santiago y Juan “… dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con Jesús” (Mr 1:20) Estos hombres lo dieron todo por Él: trabajo y familia. Jesús quiere ser lo primero de nuestro corazón. Otra respuesta no es válida. No hay un término medio. O creemos en Él y Su mensaje y le seguimos sin reservas, o no hemos en realidad atendido a Su llamado. Uno de los padres de la iglesia decía: “Cristo no es valorado en nada a menos que sea valorado sobre todo” (San Agustín, 354-430) Este es Su llamado para nosotros, y la recompensa de obedecer este llamado es vida eterna y vida en abundancia. ¡Una vida inesperada!

Pero, Jesús no solo nos llama para recibir una vida eterna inesperada, sino para que podamos ser ahora instrumentos suyos para transmitir a otros esa vida. Mira nuevamente Su llamado: “Y Jesús les dijo: ‘Vengan conmigo, y Yo haré que ustedes sean pescadores de hombres’” (Mr 1:17).

Jesús les está hablando en un lenguaje pesquero que ellos entenderían fácilmente por el trabajo que tenían, pero también está diciendo algo más que eso. Él está haciendo una referencia sobre Sí mismo al aludir a lo que Dios decía en el Antiguo Testamento ¡Dios pesca personas! (Jer 16:16; Am 4:2) Y la mayoría de estos textos se mencionan en un contexto de que Dios traerá juicio. Pero Jesús le da un toque positivo. La tarea de los discípulos de pescar hombres, es decir, reunir a las personas, es algo urgente en vista del próximo juicio de Dios.[2]

Es como si muchos peces estuvieran andando en una corriente que los conduce a la muerte ¡y los discípulos ahora son esos pescadores que los rescatan de ser arrastrados a la perdición eterna!

Esta es una vida inesperada. ¡Que los que antes vivían en pecado, ahora buscan a pecadores para compartirles la vida que han encontrado en Cristo! Esto hace que la vida de los que siguen a Jesús no esté reducida a ellos mismos, a vivir una vida tan pequeña donde no quepa nadie más que ellos mismos y su comodidad, a caer en la trampa de la rutina diaria mientras llega el tiempo de su partida  de este mundo. Por el contrario, esto hace que la vida de los que han sido llamados por Cristo sea siempre emocionante, tenga sorpresas inesperadas, luchen en batallas dignas de luchar, y reciban recompensas increíbles en esta vida y en la que vendrá por la eternidad.

El final de la película El Hobbit, un viaje inesperado es increíble, Bilbo conoce una vida mejor, salva a muchas personas de la muerte, contribuye a la derrota de un gran dragón y regresa a casa con un botín considerable.

Pero, el final de tu vida puede ser mucho más increíble.

Conocerás una vida mejor:

  • Te unirás a un grupo de viajeros a la ciudad celestial.

  • Serás un instrumento de Cristo para salvar a muchas personas de la muerte eterna.

  • Serás partícipe de la conquista de Cristo sobre el gran dragón, Satanás, al vivir y predicar el evangelio.

  • Recibirás una gran recompensa en el día que el Señor vuelva.

  • Y serás clave para el triunfo del bien sobre el mal que Dios está llevando a cabo.

Jesús nos llama a seguirle y a vivir una vida inesperada.


[1] [2] Daniel L. Akin, Exaltación de Jesús en Marcos, Serie Comentario Expositivo Cristocéntrico (Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico, 2022), Mr 1:16-20.

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Danilo Pedroza

Danilo Pedroza

Danilo Pedroza, es colombiano, profesor del Seminario Salmo119 y actualmente cursa una maestría en Biblia y Teología. Además, es autor del blog Cristo es Fiel, es candidato al ministerio pastoral de la iglesia Rescue Mission Church y actualmente lidera una plantación en Barranquilla llamada Fidelidad a Su Palabra. Está felizmente casado con Angélica Cantillo y disfruta pasar tiempo con su hija Alanna.

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