Algunos cristianos parecen estar especialmente dotados cuando se trata del discernimiento espiritual. Hay otros que muestran un interés particular en el discernimiento y se esfuerzan arduamente por crecer en esa disciplina. Pero a veces pueden preguntarse: ¿qué debo hacer con este discernimiento? ¿Para qué sirve? ¿Cómo quiere Dios que lo ejerza?
Si nuestra tarea como cristianos es glorificar a Dios haciendo el bien a los demás, es lógico pensar que el propósito principal del discernimiento es servir a nuestros hermanos en la fe: proteger a otros creyentes y proteger a la iglesia local. En general, entonces, aquellos que son dotados de discernimiento deberían ser capaces de identificar y exponer la obra de Satanás cuando se opone a la obra de Dios. Aunque todos los creyentes reciben la exhortación de que “no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus para ver si son de Dios” (1Jn 4:1), los que tienen un discernimiento especial tienen una capacidad más amplia para hacerlo. Son capaces de discernir el punto central de los asuntos y de ver la sombra de Satanás detrás de aquello que no está en armonía con la Palabra de Dios.
Con esto en mente, aquí hay algunas maneras específicas y prácticas de ejercer el discernimiento en la iglesia hoy en día.
Separar la verdad del error
La tarea principal del discernimiento es distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso. Por tanto, la manera principal cómo una persona con discernimiento puede servir a la iglesia es siendo un estudiante de la Palabra y usando su comprensión de las Escrituras para diferenciar entre lo verdadero y lo falso. La persona con discernimiento es la que estará más comprometida con comparar las palabras del predicador con la Escritura, y quien tomará la iniciativa en advertir a otros sobre las falsas enseñanzas.

Discernir la voluntad de Dios
El discernimiento tiene que ver con la verdad de Dios, pero también con Su voluntad. Una persona que posee un don especial de discernimiento puede estar especialmente capacitada para ayudar a otros mientras intentan buscar y encontrar la voluntad de Dios para las circunstancias de sus vidas.
Identificar la presencia y la obra del Espíritu Santo
Los cristianos con discernimiento son especialmente sensibles a la presencia y a la obra del Espíritu Santo. Basados en su conocimiento de Dios y en las verdades que Él ha revelado sobre Sí mismo, son capaces de entender cómo actúa y dónde está actuando. Tienen el don de reconocer dónde el Espíritu no está presente y de advertir a otros sobre enseñanzas falsas o cristianos falsos.

Identificar la mundanalidad
Debido a que el espíritu de Satanás produce mundanalidad en lugar de piedad, los hombres y mujeres con el don del discernimiento espiritual son capaces de reconocer la mundanalidad por lo que realmente es. Muchos cristianos, especialmente los más jóvenes, confunden la carnalidad con la piedad y las reglas hechas por el hombre con la santidad ordenada por Dios. Los cristianos con discernimiento serán capaces de distinguir entre lo que es verdaderamente santo y lo que es una santidad fabricada que solo conduce al fracaso y al desánimo.
Supervisar el ejercicio de los dones espirituales
Las personas con una habilidad especial para el discernimiento pueden supervisar el uso de otros dones, asegurándose de que se ejerzan de una manera que honre a Dios y sirva a los demás creyentes. Son capaces de reconocer cuándo el uso de los dones no está en armonía con las Escrituras.

Resolver disputas
En 1 Corintios 6, Pablo reprende a la iglesia en Corinto por llevar disputas entre creyentes ante el mundo. “¿Acaso no hay entre ustedes algún hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos?” (1 Co 6:5b). Resolver una disputa es emitir un juicio sobre ella, y es probable que Pablo esté indicando que los creyentes dotados con discernimiento deben liderar en la resolución de conflictos, usando su conocimiento de la verdad de Dios para juzgar o distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.
Proteger a los nuevos cristianos
Debido a que el discernimiento depende en gran medida del conocimiento de la verdad de Dios, los cristianos dotados con discernimiento deberían poner un énfasis especial en proteger a los creyentes jóvenes e inmaduros, quienes aún no han tenido el tiempo ni la oportunidad de crecer en su comprensión de la Biblia. Tales creyentes con discernimiento son capaces de rodearlos y protegerlos, pastoreándolos para asegurarse de que no se extravíen, y guiándolos hacia una mayor comprensión de lo que enseña la Biblia.

John MacArthur señalaba, con frecuencia, que el don del discernimiento es especialmente necesario y valioso cuando el cristianismo es considerado aceptable en la sociedad. Cuando la iglesia atraviesa una época de persecución, es poco probable que haya muchos falsos maestros, ya que no muchas personas están dispuestas a arriesgar sus vidas por algo que saben que es falso. El precio a pagar es demasiado alto para tales engañadores.
Pero, como lo demuestra la historia de la iglesia, cuando el cristianismo es aceptado y tolerado, los falsos maestros surgen rápidamente y pronto llenan la iglesia. Aquellos de nosotros que tenemos el privilegio de vivir en naciones que nos permiten libertad de culto debemos ser particularmente cautelosos. La verdad siempre está bajo ataque, y eso es tan cierto hoy como en cualquier otro momento de la historia. Esto no debería sorprendernos en una cultura que valora tanto la libertad religiosa y la tolerancia. Si a eso le sumamos la velocidad sin precedentes de la comunicación y la facilidad con la que se publican libros y otros escritos, podemos concluir con razón que el error se está propagando con una rapidez y eficacia alarmantes. Lo que la iglesia necesita hoy son creyentes capacitados y dotados en discernimiento, que sirvan a la iglesia protegiéndola.
Publicado originalmente en Challies.