Marzo 12
¡Ay del que contiende con su Hacedor ¡El tiesto entre los tiestos de tierra! ¿Dirá el barro al alfarero: “Qué haces”? ¿O tu obra dirá: “Él no tiene manos”? (Isaías 45:9).
La majestad de Dios se magnifica cuando lo vemos a Él a través del lente de la creación ex nihilo (de la nada). Él ordena a la nada, y esta le obedece y se convierte en algo.
De la nada Él hace el barro, y del barro nos hace a nosotros que somos el barro del Señor (Isaías 45:9), Su posesión, destinados para Su gloria, en total dependencia en Él.
“Sepan que Él, el Señor, es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado” (Salmos 100:3). Es humillante ser una oveja y una vasija que pertenece a alguien más.
Esta mañana estaba leyendo Isaías y encontré otra declaración acerca de la majestad de Dios. Cuando la pongo junto al poder absoluto de Dios y Sus derechos como Creador, se crea una combustión que explota en mi corazón. ¡Bum!
Isaías 33:21 dice: “Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros”.
¡Para nosotros! ¡Para nosotros! El Creador está por nosotros y no contra nosotros. Teniendo todo el poder del universo y el derecho absoluto a hacer lo que le place con lo que ha creado, ¡Él está por nosotros! Está a nuestro favor.
“Ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él” (Isaías 64:4). “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).
¿Se te ocurre alguna cosa (quiero decir, cualquier cosa) que sea más reconfortante y que dé mayor seguridad y gozo que el hecho de que el Señor en Su majestad esté a nuestro favor?
Devocional tomado del artículo “When the Potter Is for Us: Boom!”.
