Cómo deleitarse en la Palabra de Dios

Los seres humanos se distinguen por aquello en lo que se deleitan, y aprender a disfrutar la Palabra implica orar para que Dios transforme nuestros deseos.
Foto: Lightstock

Marzo 26

¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!, sí, más que la miel a mi boca (Salmo 119:103).

Nunca debemos reducir el cristianismo a un asunto de demandas, resoluciones y fuerza de voluntad. Se trata de lo que amamos, lo que nos da gozo y lo que es apetitoso para nosotros.

Cuando Jesús vino al mundo, la humanidad estaba dividida de acuerdo con lo que los hombres amaban: “La Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz” (Juan 3:19). El justo y el malvado están separados por aquello en lo que se deleitan: la revelación de Dios o los caminos del mundo.

Alguien puede preguntarse: ¿Cómo puedo deleitarme en la Palabra de Dios? Mi respuesta es doble:

1) Ora por nuevas papilas gustativas en la lengua de tu corazón.

2) Medita en las extraordinarias promesas de Dios para Su pueblo.

El mismo salmista que dijo: “¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras!” (Salmo 119:103); dijo antes: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de Tu ley” (Salmo 119:18). Él oró de esta forma porque tener papilas gustativas santas en la lengua del corazón es un don de Dios. Ningún hombre tiene hambre por la sabiduría de Dios y se goza en ella de manera natural.

Pero cuando hayas orado, incluso mientras oras, medita en los beneficios que Dios promete a Su pueblo y en el gozo de tener al Dios Todopoderoso como tu ayudador ahora y para siempre. Salmo 1:3-4 dice que la persona que medita en la Palabra de Dios es “como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento”.

¿A quién no le gustaría leer un libro cuya lectura lo transformara de paja a un cedro del Líbano, o de ser una cuenca de polvo en Texas a ser un huerto de árboles frutales en Hawái? En el fondo, nadie quiere ser paja sin raíces, sin peso e inútil. Todos queremos tomar fuerzas del río profundo de la realidad y convertirnos en personas útiles y productivas.

Ese río de la realidad es la Palabra de Dios, y los grandes santos se han hecho grandes por ella.


Devocional tomado del sermón “Disfrutar con la ley de Dios”.

Apoya a nuestra causa

Esperamos que este artículo te haya sido útil. Antes de que saltes a la próxima página, queremos preguntarte si considerarías apoyar la misión de Volvamos al evangelio.

Desde el año 2013 hemos trabajado para servir a la iglesia de habla hispana publicando recursos que apuntan a Cristo y a la verdad de las Escrituras. Nuestro deseo ha sido ayudar a personas como tú a conocer y amar más a Cristo, Su Palabra y Su iglesia. Y queremos continuar proveyendo recursos para tu crecimiento y edificación en la fe.

Volvamos al evangelio siempre ha sido sin fines de lucro y depende de lectores como tú. ¿Considerarías apoyarnos? ¿Cuánto gastas en un café o en un refresco? Con ese tipo de compromiso mensual, nos ayudarás a seguir sirviendo —a ti y a la iglesia del mundo hispanohablante—. ¡Gracias por considerarlo!

En Cristo,

Equipo de Volvamos al Evangelio

¿Mi donación es segura?
¿Mi donación es deducible de impuestos?
¿Puedo cancelar mi donación recurrente?
John Piper

John Piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

Artículos por categoría

Artículos relacionados

Artículos por autor

Artículos del mismo autor

Artículos recientes

Te recomendamos estos artículos

Siempre en contacto

Recursos en tu correo electrónico

¿Quieres recibir todo el contenido de Volvamos al evangelio en tu correo electrónico y enterarte de los proyectos en los que estamos trabajando?

.