Marzo 14
Por eso te glorificará un pueblo fuerte, ciudades de crueles naciones te reverenciarán (Isaías 25:3).
Isaías ve venir el día cuando todas las naciones representativas de todos los grupos de personas ya no estarán en desacuerdo con Yahvé, el Dios de Israel y su Mesías, de quien sabemos que es Jesús.
Ya no adorarán a Bel, ni a Nabu, ni a Moloch, ni a Alá, ni a Buda, ni a programas sociales no realistas, ni a las posibilidades de crecimiento capitalista, ni a los ancestros, ni a los espíritus animistas. Por el contrario, vendrán en fe al banquete en el monte de Dios.
El velo de la aflicción estará quitado, la muerte será devorada, la culpa del pueblo de Dios será anulada y las lágrimas desaparecerán para siempre.
Ese es el contexto para entender la visión de Isaías 25:3: “Por eso te glorificará un pueblo fuerte, ciudades de crueles naciones te reverenciarán”. En otras palabras, Dios es más fuerte que el “pueblo fuerte” y es tan poderoso y misericordioso que al final, Él hará que ciudades crueles lo reverencien.
Por eso, la imagen que Isaías nos da es una en la que todas las naciones se vuelven a Dios en adoración, hay un gran banquete para todas las gentes, la eliminación de todo sufrimiento, dolor y culpa de las naciones que se han convertido en Su pueblo, y la exterminación de la muerte para siempre.
Este triunfo es seguro porque Dios lo está obteniendo. Por tanto, podemos tener la certeza de que así será.
No hay una sola vida dedicada a la causa de la evangelización del mundo que haya sido en vano. Ninguna oración, ni dólar, ni sermón, ni carta de ánimo enviada, ni pequeña luz brillando en lugar oscuro, ni nada hecho en honor a la causa del establecimiento del reino es en vano.
El triunfo es seguro.
Devocional tomado del sermón “Cities of Ruthless Nations Will Revere Thee”.
