Febrero 25
Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados) (Efesios 2:3-5).
¿Acaso no nos encantaría escuchar al ángel Gabriel decir: “Eres muy estimado”?
Eso le ocurrió a Daniel tres veces:
- “Al principio de tus súplicas se dio la orden, y he venido para explicártela, porque eres muy estimado” (Daniel 9:23).
- “Daniel, hombre muy estimado, entiende las palabras que te voy a decir y ponte en pie, porque ahora he sido enviado a ti” (Daniel 10:11).
- “Y me dijo: ‘No temas, hombre muy estimado. La paz sea contigo. Sé fuerte y aliéntate’” (Daniel 10:19).
Admito que cada año, al leer la Biblia y encontrar estos versículos, quiero aplicarlos a mi vida. Quiero escuchar a Dios diciéndome: “Eres muy estimado”.
De hecho, lo oigo. Y tú también puedes oírlo. Si tienes fe en Jesús, Dios mismo te dice en Su Palabra, la cual es más segura que la de un ángel de Dios: “Eres muy estimado”.
Eso lo vemos en Efesios 2:3-5, 8: “En otro tiempo… éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados),”.
Este es el único lugar donde Pablo usa esta maravillosa frase “gran amor”. Y es mejor que la voz de un ángel. Si has visto a Jesús como verdadero y lo has recibido como tu tesoro supremo, es decir, si estás “vivo”, eres muy estimado, muy amado. Muy amado por el Creador del universo. ¡Solo imagínatelo! ¡Muy amado! ¡Muy estimado!
