Algunas personas se casan muy pronto. Tras un amor a primera vista y un romance relámpago, planean rápidamente la boda, intercambian los anillos y se instalan en un matrimonio que pronto se vuelve amargo. Se puede evitar mucho dolor resolviendo los problemas antes del día de la boda. Aunque el cortejo y el compromiso son, por supuesto, el momento de planificar una boda, también lo son de planificar un matrimonio. He aquí, extraído de la obra de Jim Newheiser, Matrimonio, divorcio y nuevo matrimonio, una lista de problemas que hay que resolver antes de casarse.
1. ¿Están los dos enamorados del evangelio y está influyendo en sus vidas? Esta es, por supuesto, la pregunta más fundamental de todas. ¿Eres cristiano? ¿Y tu futuro cónyuge es cristiano? ¿Están confesando sus pecados ante Dios y el uno al otro? ¿Están ambos ofreciendo y recibiendo perdón? No te cases con nadie hasta que estés convencido de que es cristiano; no te cases con un cristiano hasta que estés convencido de que tu también eres un creyente.

2. ¿Respetan el carácter del otro? Una vez convencido de que tu futuro cónyuge es creyente, ¿también eres capaz de respetar su carácter? ¿Tiene esa persona el tipo de carácter que será una bendición a lo largo de su matrimonio? Estos serán problemas de liderazgo y sumisión, así como problemas de crianza, trabajo, temperamento y mucho más. En pocas palabras, ¿está, esta persona, mostrando un carácter cristiano maduro y en proceso de maduración?
3. ¿Tienen objetivos vitales compatibles? ¿Tu y tu futuro cónyuge tienen objetivos similares para el futuro? ¿Están los dos comprometidos con las misiones en el extranjero, por ejemplo, o solo uno de los dos? ¿Están ambos deseosos de formar una familia, o solo uno de los dos? ¿Saben cuántos hijos quieren tener cada uno y cuándo les gustaría empezar a tenerlos? ¿Y el tipo y el nivel de su compromiso con la iglesia local? No des por sentado que ambos tienen los mismos objetivos en la vida, o incluso similares. ¡Hablen!

4. ¿Cómo se desenvuelven juntos en grupo? Aunque gran parte de la vida matrimonial se vivirá en relativo aislamiento, también se vivirá en comunidad. Por eso es importante considerar cómo se comporta tu futuro cónyuge en público y cómo se comportan los dos juntos. ¿Cómo trabajan juntos en público? ¿Ambos están conociendo gente y están haciendo amigos? ¿Uno de los dos se contenta con estar solo y aislado? ¿Tu futuro cónyuge tiene amistades íntimas o muchos de sus antiguos amigos se han aislado?
5. ¿Han podido superar el pasado? Es raro que una pareja llegue al matrimonio sin una historia romántica y sexual (entre ellos o con otras personas) y estos temas pueden ser muy difíciles de resolver. Pueden suponer una carga inmensa para un matrimonio joven. ¿Has hablado con tu futuro cónyuge sobre su historia sexual con el suficiente detalle como para saber lo suficiente? ¿Han pedido y extendido el perdón por cualquier historia sexual que hayan acumulado? Además, ¿tu futuro cónyuge es casto ahora o se contenta con mirar pornografía y masturbarse? Asegúrate de trabajar los temas relacionados con la sexualidad.

6. ¿Son capaces de ser sinceros el uno con el otro sobre sus pecados y defectos? En el momento de comprometerse, la etapa del noviazgo en la que hay que dar lo mejor de uno mismo ya ha pasado y ya conoces muchos de los defectos y debilidades de tu futuro esposo o esposa. El estrés del noviazgo y la planificación del matrimonio casi garantizan que tendrán un par de buenas peleas, y estas les darán la oportunidad de ver si pueden resolverlas y cómo. ¿Es él o ella rápido para perdonar? ¿Rápido para pedir perdón? ¿Tarda en aferrarse a los pecados? ¿Esa persona está empezando a ser como Cristo al perdonar a los que pecan contra ella?
7. ¿Pueden amarse y aceptarse tal como son? Algunas personas llegan al matrimonio con la idea de que su cónyuge es un proyecto y que un poco de cariño es todo lo que necesita para cambiar. Aunque así sea, las viejas costumbres son difíciles de erradicar. Aunque por supuesto, esperas que Dios continúe esa obra de gracia, el hecho es que puede que no haya tanto cambio como te gustaría. No esperes que tu cónyuge sea algún día una persona completamente diferente (y mejor).

8. ¿Por qué quieren casarse? Las parejas no siempre buscan el matrimonio por las mejores razones. A veces las razones no van más allá de la atracción física. A veces es un deseo desmedido de compañía. A veces es que se sienten culpables por ciertos permisos sexuales que se han dado. No importa el caso, las parejas deben tener claro por qué quieren casarse. ¡Asegúrense de priorizar el carácter piadoso sobre la apariencia, la amistad y todo lo demás!
9. ¿Qué esperas del matrimonio? Probablemente, hayas oído decir que una mujer se casa esperando que su marido cambie, mientras que un hombre se casa esperando que su mujer nunca cambie. Lo cierto es que en algunos aspectos ambos cambiarán y en otros probablemente no. ¿Estás preparado para aguantar mucho tiempo con tu futuro cónyuge tal y como es ahora? ¿Estás dispuesto a soportar todo tipo de pruebas con esa persona a tu lado?

10. ¿Qué tan bien se conocen y qué tan bien te conoces a ti mismo? ¿Te conoces a ti mismo? ¿Conoces a tu futuro cónyuge? Un poco de asesoramiento y planificación prematrimonial puede ayudar mucho. Antes de casarse, asegúrate de que tu pastor o una pareja mayor piadosa haya pasado algún tiempo contigo, ya sea formal o informalmente. Hablen de estos temas y de cualquier otro que se les ocurra. Un poco de conocimiento puede ayudar mucho.
Estos 10 asuntos se han extraído de Matrimonio, divorcio y nuevo matrimonio de Jim Newheiser.
Publicado originalmente en Challies.