No hace mucho tiempo, estaba hablando con un amigo que se lamentaba de la manera en que había pasado su tiempo el día anterior. Se había convencido de que su vida de oración estaba languideciendo y que se beneficiaría de un poco de organización. Un par de horas más tarde tuvo que pasar a otras actividades y se dio cuenta de que había invertido mucho tiempo pensando en la oración y en organizar su vida de oración, pero poco tiempo en el acto mismo de orar. ¿Alguna vez has tenido una experiencia así?
Ese día intenté aliviar la carga de mi amigo. Le expliqué que, a veces, la clave para avivar tu vida de oración es tan simple como dedicar tiempo a orar, pero que otras veces la clave es organizar el tiempo que ya le has dedicado. Le expliqué que el tiempo que él invirtió en administrar su vida de oración era prueba de la importancia que le da. Después de todo, aunque hay un momento para la espontaneidad, la mayoría de las cosas buenas en la vida requieren esfuerzo, requieren administración. La mayoría de los asuntos importantes de la vida requieren no solo el acto mismo, sino también la preparación para el acto. Esto es cierto para la adoración, las relaciones y el romance, así que ¿por qué habría de ser diferente con la oración?

Planificamos cuidadosamente nuestros servicios de la iglesia para considerar la unidad entre la Escritura, el sermón y los cantos. Planificamos cuidadosamente nuestros eventos para considerar las presentaciones, los temas y las transiciones. Planificamos cuidadosamente nuestras citas para considerar la forma de vestir, las reservaciones y la conversación. En todas estas actividades entendemos que el esfuerzo previo es necesario para lograr un mejor resultado. Las cosas buenas requieren esfuerzo; las mejores cosas requieren aún más esfuerzo.
La oración es algo bueno que prospera con esfuerzo, no solo en el acto de orar, sino también en su administración. Y así, hoy me pregunto: ¿es tiempo de que organices tu vida de oración? ¿Es tiempo de que inviertas algo de esfuerzo no solo en orar, sino también en prepararte para orar?
Aquí hay algunas ideas que pueden ayudar.

Integra el método de John Piper de orar en círculos concéntricos
Así fue como Piper una vez desafió a su iglesia:
Considera orar en círculos concéntricos desde tu propia alma hacia afuera hasta abarcar el mundo entero. Esta es mi práctica habitual. Oro por mi propia alma primero. No porque yo merezca más que otros, sino porque si Dios no despierta, fortalece, humilla y llena mi propia alma, entonces no puedo orar por nadie más. Así que le ruego al Señor cada mañana por la perseverancia, la purificación y el poder de mi propia alma. Luego continúo al siguiente círculo concéntrico, mi familia, y oro por cada uno de ellos por nombre: Noel, Karsten/Shelly/Millie, Benjamin, Abraham, Barnabas, Talitha y parte de mi familia extendida. Luego paso al siguiente círculo concéntrico, el equipo y los ancianos de Bethlehem. Los nombro a todos por su nombre.
Y continúa hacia afuera hasta que ha orado por su ciudad, su país y el mundo. Este es un método que desde hace mucho tiempo he integrado en mi propia vida de oración. Puede que quieras leer más al respecto (ve a otro artículo en inglés de Tim Challies aquí).

Usa PrayerMate u otra aplicación de oración
He sido usuario de PrayerMate por mucho tiempo y me he beneficiado enormemente de esta sencilla aplicación. PrayerMate toma prestado del mundo físico e imita una colección organizada de tarjetas de oración. Imagina un archivo de tarjetas: cada uno de los separadores marca una nueva categoría, cada una de las categorías contiene varias tarjetas, y cada tarjeta contiene una persona o un tema por el cual orar. Ahora solo toma ese paradigma y tradúcelo a una aplicación. Creas tus categorías y tarjetas, y cada día la aplicación te presenta una colección de temas por los cuales orar. ¡Es así de simple! El modelo de círculos concéntricos de Piper encaja perfectamente con la metodología de PrayerMate y ha sido la forma en la que he orado durante muchos años (aquí puedes leer más, en inglés, sobre cómo lo configuré y cómo lo uso; incluso si no sigues el modelo exactamente, al menos te dará un lugar por donde comenzar).

Usa el método de tarjetas de oración de D. A. Carson
En su libro Un llamamiento a la renovación espiritual, D. A. Carson describe el método que utiliza. Es bastante similar a los dos anteriores, pero se basa en papel en lugar de una aplicación.
Aparte de cualquier guía impresa que pueda usar, guardo una carpeta de manila en mi estudio, donde oro, y usualmente la llevo conmigo cuando viajo. La primera hoja de esa carpeta es una lista de personas por las que debo orar regularmente: están ligadas a mí, a quién soy. Mi esposa encabeza la lista, seguida por mis hijos y varios familiares, seguidos a su vez por varios amigos cercanos en distintas partes del mundo. La segunda hoja en mi carpeta enumera preocupaciones a corto y mediano plazo que no permanecerán allí indefinidamente. Incluyen responsabilidades ministeriales futuras y varias crisis u oportunidades de las que me he enterado, a menudo entre cristianos que apenas conozco.
(Puedes leer más sobre su método en este extracto de su libro en inglés).

Usa el método de tarjetas de oración de Paul Miller
En Una vida de oración, Paul Miller describe un método que se basa en tarjetas. Él dice:
Una tarjeta de oración tiene varias ventajas sobre una lista. Una lista suele ser una serie de peticiones de oración dispersas, mientras que una tarjeta de oración se enfoca en una persona o área de tu vida. Te permite observar a la persona o situación desde múltiples perspectivas. Con el tiempo, te ayuda a reflexionar sobre lo que Dios hace en respuesta a tus oraciones. Comienzas a ver patrones, y lentamente se desarrolla una historia en la que te ves envuelto. Una lista tiende a ser más mecánica. Podemos sentirnos abrumados con la cantidad de cosas por las que orar. Debido a que los elementos de una lista están tan desconectados, es difícil mantener la disciplina para orar. Cuando oro, tengo solo una tarjeta frente a mí a la vez, lo que me ayuda a concentrarme en esa persona o necesidad.

Una vez más, podría ser provechoso leer más acerca de este método y considerar adoptarlo.
Existen muchos más métodos que puedes usar para organizar tu vida de oración. Pero el principio es claro: dedica tiempo y esfuerzo a tu vida de oración, no solo para orar, sino también para prepararte para orar. Una vida de oración saludable consiste no solo en la oración, sino también en la preparación. Desde hace mucho tiempo he descubierto que, sin ninguna duda, el mejor motivador para orar es saber por qué voy a orar. Las ideas vagas sobre la oración promueven oraciones vagas. Los métodos de oración desorganizados promueven oraciones desorganizadas. Los métodos para orar promueven oraciones significativas. ¿Por qué no tomas un tiempo hoy para organizar tu vida de oración?
Publicado originalmente en Challies.