5 lecciones de un medallista de oro olímpico

Es un pensamiento aterrador, sí, pero cierto. Él vale todos los sacrificios que tengas que hacer. Él vale todas las luchas que puedas tener en esta vida.
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De todas las personas que se han visto predicar en un natatorio, David Boudia debe ser el más elocuente. Un clavadista de clase mundial quien, después de Río, tiene 4 medallas olímpicas a su nombre; a menudo se encuentra con los periodistas después de las competiciones y hace todo lo posible para desviar la atención de sí mismo y enfocarla hacia Jesús. El suele hacerlo contando cómo su identidad no está ligada a ser olímpico o medallista, sino a estar en Cristo Jesús. Justo antes de los Juegos Olímpicos de 2016 publicó su biografía Greater Than Gold (Más grande que el oro). He disfrutado mucho leyéndola y quería compartir las 5 grandes lecciones de vida que él transmite. No vivas según lo que sientes, sino según lo que sabes que es verdad. Nuestros corazones y mentes nos engañan diciéndonos que debemos confiar en nosotros mismos —nuestra sabiduría, nuestros sentimientos, nuestros instintos— , en lugar de confiar en lo que Dios dice a través de la Biblia. Hacer esto es tomar un camino seguro hacia el dolor. «Tu viejo yo (antes de Cristo) viviría de acuerdo con lo que sientes. Pero si has sido hecho nuevo en Cristo, no tienes que vivir de esa manera. Eres libre de esa esclavitud». Señalando a Gálatas 2:20 («He sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí»), explica que la cultura que nos rodea nos enseña a vivir según nuestras emociones, a asumir que una buena vida requiere perseguir cualquier cosa que nos haga sentir bien, pero esto es una mentira. Lo cierto es que este tipo de buena vida proporciona una satisfacción momentánea, pero en última instancia conduce a la angustia y la desesperación. Domina tus pensamientos. El pecado es el gran enemigo del alma y aunque con el tiempo se expresa externamente, siempre comienza en el interior. Como cristianos necesitamos hacer cautivos nuestros pensamientos, de este modo, podemos hacer cautivas nuestras acciones. «Como seguidores de Cristo, estamos llamados a combatir [el pecado] valiente y vigorosamente. No seas pasivo en la guerra contra el pecado, ni te resignes al hecho de que no tienes control sobre tus pensamientos. ¡Sí lo tienes! Dios provee la gracia y te ayudará en la lucha. Nuestra obediencia a Cristo debe estar marcada, no sólo por cómo actuamos externamente, sino por cómo pensamos interiormente. No tienes que ceder a los pensamientos pecaminosos. Domínalos para obedecer a Cristo». Con eso se está refiriendo a 2 Corintios 10:5 que es uno de sus versículos favoritos y que suele recitarse a sí mismo en momentos importantes: «destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo». Oríentate hacia el proceso, no hacia a los resultados. De todas las lecciones de su vida, ésta es la que se extrae más directamente de su experiencia de clavadista. Mientras aprendía a dominar su oficio, tuvo que aprender la importancia de priorizar el proceso sobre los resultados. Centrarse en los resultados puede llevar al pragmatismo, pero centrarse en el proceso conduce naturalmente a la excelencia general. «Muchas veces en nuestras vidas, los resultados están fuera de nuestras manos y dependemos de cosas que no podemos controlar para obtener los resultados que deseamos. Aprender a centrarnos en el proceso, en el propio viaje, nos permite concentrar nuestras energías en las cosas que podemos controlar. Eso, a su vez, nos lleva a una mayor satisfacción y a disfrutar más mientras vamos por la vida dejando nuestro camino final en manos del Señor», tal y como dice el Salmo 37:5: «Encomienda al Señor tu camino; confía en Él, que Él actuará». Pon tu esperanza en el lugar correcto. Gran parte de la historia de Boudia relata los tiempos en que buscaba satisfacción en todas las cosas equivocadas, y especialmente en la gloria olímpica. Sólo cuando encontró a Cristo halló el lugar adecuado para su esperanza. «Hice todo lo posible por encontrar una satisfacción y una alegría duraderas en cosas que nunca fueron diseñadas para proporcionarlas—en la creación y no en el Creador. Pensaba que los Juegos Olímpicos y una medalla de oro eran una forma segura de ser feliz de por vida. ¿El resultado? Destrucción, desesperación y desilusión. La fama es efímera. Las riquezas pueden desaparecer en un instante. Perseguir tales placeres temporales puede proporcionar algún gozo momentáneo, pero no el gozo en su plenitud como Dios lo diseñó para su pueblo. El verdadero gozo en la tierra y el gozo eterno en el cielo sólo se encuentran en una relación con Jesucristo». Aquí menciona Tito 3:1-7, uno de los grandes «peros» del Nuevo Testamento, en el que Pablo describe quiénes eran antes los cristianos y cómo vivían antes de contar la transformación que han experimentado desde la salvación. «Pero cuando apareció la bondad y la amabilidad de Dios, nuestro Salvador…» Todo lo que tengo es Cristo. La última lección es la que resume todas las demás: su total dependencia de Cristo. Ha llegado a confiar plenamente en Cristo como su esperanza, pero también como su alegría, como su identidad, como su valor, como su vida, como su futuro. «Puedes quitarme la medalla de oro. Puedes quitarme mi salud y mi carrera. Pueden quitarme mi iglesia. Y por mucho que los ame, puedes llevarte a mis amigos y a mi familia. Si todo lo que tengo es Jesús, entonces Jesús es suficiente. Es un pensamiento aterrador, sí, pero cierto. Él vale todos los sacrificios que tengas que hacer. Él vale todas las luchas que puedas tener en esta vida. La Biblia dice que Jesús es el camino, la verdad y la vida, y que nadie llega al Padre si no es a través de Él (Juan 14:6). Él es mi única esperanza, y es tu única esperanza». Greater than gold es una lectura interesante, sustanciosa y alentadora. Es un libro que puedes disfrutar.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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