Dios utiliza nuestra debilidad para Sus propósitos

La narrativa bíblica y la historia demuestran que Dios prefiere usar lo que ha sido roto por encima de lo que parece más seguro.
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Dios tiene un lugar especial en Su corazón para los débiles, los cansados, los oprimidos y los quebrantados. Él dice: “Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados” (Mt 11:28), y “trae acá a los pobres, los mancos , los ciegos y los cojos” (Lc 14:21). Su bendición especial está sobre los que son pobres en espíritu, los que son mansos y están afligidos, los que son vituperados y perseguidos. La fe que lo honra es la fe de un niño, y Su poder se perfecciona en la debilidad más que en la fuerza.

Él escoge deliberadamente lo que es insensato en el mundo para avergonzar a los sabios, y lo que es débil en el mundo para avergonzar a los fuertes. Donde nosotros tendemos a desechar lo que se ha roto, Dios lo atesora. Mientras que el instinto humano se inclina hacia quienes son seguros, firmes y autosuficientes, la mirada divina se atrae hacia quienes son humildes, los que son contritos de espíritu y tiemblan ante la Palabra de Dios. Donde el mundo busca a quienes están enteros y fuertes, Dios mira a los que son débiles y están quebrantados, porque Su especialidad es sacar mucho de poco, belleza de las cenizas y fortaleza de la debilidad.

Dios usa lo quebrantado

Dios hace mucho con las cosas quebrantadas. Fue con hojas molidas de especias aromáticas que los sacerdotes prepararon el incienso para el tabernáculo; con vasijas de barro quebradas que Gedeón obtuvo su gran victoria sobre los ejércitos de Madián; con la quijada rota de un asno que Sansón triunfó sobre mil filisteos; y con panes y peces partidos que Jesús alimentó a una multitud de cinco mil personas. Fue hacia cuerpos quebrantados por la enfermedad que el Señor desplegó Su poder milagroso, y con un frasco de alabastro quebrado que María lo ungió para Su sepultura. Fue por el partimiento del pan que Jesús profetizó Su sufrimiento y muerte, pues Su cuerpo debía ser quebrantado para que Dios salvara las almas de Su pueblo.

Dios tiene un lugar especial en Su corazón para los débiles, los cansados, los oprimidos y los quebrantados. / Foto: Pexels

Fue la voluntad de Dios que el Hijo eterno tomara carne mortal y que Su cabeza fuera quebrantada por espinas filosas, Su espalda por látigos brutales, Sus manos y pies por clavos crueles, y Su costado por una lanza salvaje. Su cuerpo quebrantado fue puesto sin vida en una tumba, pero por medio del hendimiento de las rocas y del rasgado del velo, Dios declaró que había aceptado el sacrificio. No habría redención ni salvación sin el cuerpo quebrantado del gran Salvador.

La historia de la iglesia cristiana sigue demostrando que Dios se complace en usar las cosas quebrantadas. Fue sobre pedazos rotos de un barco que Pablo y sus compañeros escaparon a tierra firme, y con un cuerpo quebrantado por un “aguijón” que Pablo fue librado del envanecimiento. Fue a través de la persecución que separó a un hombre de su congregación que la iglesia recibió El progreso del peregrino; mediante un naufragio que arrebató a unos padres de sus hijas que los adoradores fueron bendecidos con el himno “Estoy bien con mi Dios”; y por medio de lanzas que atravesaron a hombres en una playa ecuatoriana que una generación de misioneros se levantó por la causa.

La historia de la iglesia cristiana sigue demostrando que Dios se complace en usar las cosas quebrantadas. / Foto: Unsplash

Fue mediante la devastación del cuerpo de Helen Roseveare, la parálisis de Joni Eareckson Tada, la ceguera de Fanny Crosby, el encarcelamiento de Marie Durand, la invalidez de Amy Carmichael y el asesinato de Betty Stam que innumerables cristianos han recibido fortaleza para sostenerse en medio del dolor y del sufrimiento. Los huesos de Wycliffe fueron reducidos a polvo y arrojados al río Swift, pero su traducción perduró. El cuello de Tyndale fue quebrantado en la hoguera, pero Dios respondió su última oración y muy pronto hasta el humilde labrador leía la Palabra de Dios. Los cuerpos de Ridley, Latimer y Cranmer fueron quebrantados y quemados, pero las llamas que los consumieron encendieron un fuego por el evangelio que jamás se ha apagado.

Dios prefiere usar lo que ha sido quebrantado por encima de lo que siempre ha estado entero. / Foto: Pexels

Dios quebranta nuestros corazones

Por tanto, parece que con frecuencia Dios prefiere usar lo que ha sido quebrantado por encima de lo que siempre ha estado entero. Él quebranta nuestra voluntad para que nos alejemos de nosotros mismos y vengamos a Él en arrepentimiento y fe. Él quebranta nuestros planes para reorientar nuestros caminos y asegurar que Su plan, mucho mayor, se lleve a cabo no solo a nuestro alrededor, sino por medio de nosotros. Él quebranta nuestros cuerpos para demostrar que Su poder se perfecciona en la debilidad. Y sí, Él quebranta nuestros corazones. Él quebranta nuestros corazones mediante la pérdida para demostrarnos que el evangelio es verdaderamente ganancia. Él quebranta nuestros corazones mediante el dolor para aumentar nuestro anhelo por el lugar donde toda lágrima será enjugada. Él quebranta nuestros corazones mediante la desilusión para probar que este mundo nunca podrá satisfacernos verdaderamente. Él quebranta nuestros corazones mediante el duelo para desenganchar nuestros dedos de un mundo que, de lo contrario, podría cautivarnos y atraparnos con sus encantos. Con razón, entonces, tan pocos de nosotros avanzamos por la vida sin alguna gran prueba, alguna gran adversidad, alguna circunstancia en la que clamamos: “Estoy arruinado. Estoy quebrantado”.

Él quebranta nuestros planes para reorientar nuestros caminos y asegurar que Su plan / Foto: Unsplash

¿Qué puede hacer Dios con los corazones quebrantados? Tal vez la mejor pregunta sea: ¿qué puede hacer Dios con los corazones no quebrantados?, pues Dios se complace en usar lo que ha sido quebrantado. Él se complace en mostrar Su poder por medio de lo que es débil, en mostrar Su fuerza mediante lo que es pequeño, en mostrar Su gloria a través de lo que ha sido destrozado.

Su quebrantamiento nunca es en vano, porque Él no es ni arbitrario ni cruel. Su quebrantamiento nunca carece de propósito, porque Él es demasiado sabio para equivocarse y demasiado bondadoso para ser despiadado. Él nos quebranta para darnos forma. Él nos quebranta para moldearnos. Él nos quebranta para usarnos. Es a través del quebrantamiento que nos hace aptos para Sus propósitos. Es a través del quebrantamiento que nos convierte en una bendición. Es a través del quebrantamiento que nos restaura por completo.


Inspirado en The Classic Works of J.R. Miller [Las obras clásicas de J. R. Miller]. 

Publicado originalmente en Challies.

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Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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