No; realmente hay más bendición en dar que en recibir

[dropcap]D[/dropcap]urante varios años escribiendo en mi blog, estaba totalmente equivocado, y no solo estaba equivocado respecto al blog, sino en todo en la vida. Creía que la forma de medir el éxito con este blog era mantenerme al tanto de las estadísticas, medir el crecimiento en lectores en un periodo de semanas, meses o años, y hacer las cosas necesarias para estimular ese tipo de crecimiento. Cuando veía el crecimiento del número de los lectores yo creía que había tenido éxito, y cuando veía una caída en el número de lectores creía que había fracasado.

Pero en algún punto del camino llegué a entender y a reflexionar sobre un principio mucho más grande y amplio que no solo se aplica a los blogs, sino a todo en la vida. Es el principio de que hay más bendición en dar que en recibir (ver Hechos 20:35). De ninguna manera es un pasaje oscuro o un verso que los cristianos hayan olvidado, pero fue uno que exigía aplicación en mi vida. Una vez que comencé a considerarlo y aplicarlo, readecuó completamente mi evaluación de la escritura de un blog y me llamó a reevaluar cualquier medición del éxito. Readecuó mi evaluación de muchas cosas en la vida.

Por mucho tiempo yo había sido mezquino para poner enlaces a otros sitios, pensando que de alguna extraña forma al afirmar el éxito o la contribución de otra persona estaba disminuyendo el mío, como si un voto a favor de ellos fuera un voto en mi contra. Supongo que esto se cruza con lo que he escrito en «El pecado perdido de la envidia». Pero entonces reparé en que la parte más emocionante de tener un blog creciente no es el número creciente de lectores sino la mayor capacidad de envío. Hay un gozo más profundo en bendecir a otros con lectores, en atraer la atención a los esfuerzos de otras personas, que en llamar la atención hacia lo mío. Allí donde en otro tiempo deliberadamente no señalaba a otros sitios y otros artículos, de pronto hallé gran gozo en hacerlo. En el fondo del panel que recoge importantes estadísticas relacionadas con la salud de mi sitio hay un pequeño medidor que registra cuántas personas han hecho click en el sitio de otra persona desde el mío; es un número que puede llegar a decenas de miles al día. Pocas mediciones son más alentadoras.

Una vez que vi el efecto de este principio en algo tan trivial como un sitio web, comencé a verlo en otros ámbitos de mi vida.

Lo vi en mis finanzas cuando me di cuenta de que el gozo de una cuenta de ahorros grande o rebosante palidece totalmente comparado con el gozo de dar dinero a quienes lo necesitan con más urgencia y pueden usarlo de manera más provechosa. Si quiero experimentar gozo, lo encontraré más en la obediencia a los mandamientos de Dios respecto a la generosidad que en la ilusión de la seguridad financiera o la gran abundancia. Hay más bendición en dar que en recibir o acumular.

Lo vi en mi iglesia local cuando plantamos otra iglesia y enviamos a muchos de nuestros miembros más maduros que más contribuían. Incluso enviamos a varios de mis amigos más queridos. No obstante, aun en el dolor de la separación y el dolor de quedarse sin el ministerio de personas que traían tanta bendición, había una profunda dicha. Hay más bendición en dar que en recibir.

Lo veo hoy en mi familia en los momentos cuando todo en mí grita que merezco más, que merezco que me sirvan, que merezco que me sirvan simplemente con dejarme solo. ¡Estoy tan cansado! ¡Estoy exhausto! No obstante, si me saco a mí mismo del sillón y comienzo a jugar Aventureros al tren o Dominion, o simplemente declaro que es hora de un juego familiar de Sardines, el Señor demuestra una vez más que hay más bendición en dar que en recibir.

Es un principio que aplica sobre toda la vida y el ministerio. Estoy muy lejos de dominar este principio y todo lo que implica. Pero puedo dar fe de —y a menudo tengo que recordarme— que el Señor lo dice en serio, y que el gozo que llega con la obediencia, la dicha que produce el dar, es más profunda, mejor y más satisfactoria que el gozo pasajero que produce el acumular. Realmente hay más bendición en dar que en recibir.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Challies.com.

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo BLOG ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por más de 7000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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