¿Qué es lo que el cristiano debe hacer?

¿Qué se espera realmente de la vida cristiana? La Escritura ofrece respuestas claras y exigentes que confrontan nuestra fe, nuestro caminar diario y nuestras prioridades.
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La Biblia nos llama a vivir de una manera digna de nuestro llamamiento (Ef 4:1), crecer en semejanza con la imagen de Cristo (Ro 8:29) y caminar en las buenas obras que Dios ha preparado para nosotros (Ef 2:10). En respuesta a las misericordias de Dios, debemos presentar nuestras vidas a Dios como sacrificios vivos, santos y aceptables a Él (Ro 12:1-2). Las siguientes pautas prácticas han sido tomadas de la Biblia para ayudar al cristiano en esta magnífica tarea.

Estudia la Biblia

Debemos crecer en nuestro conocimiento de Dios, nuestro conocimiento de todo lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo y nuestro conocimiento de Su voluntad para nuestras vidas. Debemos ser fortalecidos en nuestra fe, animados en nuestra obediencia y hechos a la semejanza de la imagen de Dios. Esto puede cumplirse solo por medio de la lectura, el estudio, la memorización y la obediencia a la Biblia. La Biblia es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia (2Ti 3:15-17).

Por esta razón, el cristiano debe ser diligente en conocer las verdades de la Biblia y aplicarlas a su vida (2Ti 2:15). Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4:4).

Crecemos en el conocimiento de Dios y de Su voluntad, somos fortalecidos en la fe y formados a Su imagen por medio de la lectura, el estudio y la obediencia a la Biblia. / Foto: Unsplash

Dedicación a la oración

Dios nos habla por medio de la Biblia y nosotros hablamos a Dios mediante la oración. No podemos hacer nada por nuestra cuenta (Jn 15:4-5), pero podemos ser fructíferos al depender del poder de Cristo y dar a conocer nuestras necesidades delante de Él en oración (Jn 15:7-8). La Biblia está llena de enseñanzas sobre la necesidad de la oración, los beneficios de la oración y las promesas de bendición sobre todos los que oran (Mt 7:7-11; Lc 11:1-13; Stg 4:2). Por estas y más razones, debemos dedicarnos a la oración y nunca desmayar (Lc 18:1; Col 4:2).

La oración es tener comunión y conversar con Dios. Incluye la adoración, o la alabanza; dar gracias; pedir que la voluntad de Dios se haga en nuestras vidas, familias, iglesias y el mundo; pedir que Dios satisfaga nuestras necesidades de acuerdo con Su sabiduría; confesar el pecado y pedir fuerza espiritual para vencer. Una de las mejores maneras de aprender a orar es estudiar las oraciones de la Biblia. Uno de los modelos más útiles es el modelo de oración que se encuentra en Mateo 6:9-13.

Dios nos habla por Su Palabra y nosotros respondemos en oración. / Foto: Lightstock

Identificación pública con Cristo por medio del bautismo

Somos salvos solo por fe, pero Cristo manda a todos aquellos que creen a identificarse públicamente con Él y con Su pueblo por medio del bautismo (Mt 28:18-20; Hch 8:36-37).

Comunión con una iglesia bíblica

La voluntad de Dios es que todos los verdaderos creyentes se unan a una comunidad de creyentes de un mismo pensar (Heb 10:23-25). Algunas características de una iglesia bíblica incluyen:

  • Un compromiso con la inerrancia y suficiencia de la Biblia,

  • Un reconocimiento de la verdad bíblica y una pasión por predicarla y enseñarla.

  • Una fidelidad al cristianismo ortodoxo y trinitario, como se encuentra en las confesiones de fe clásicas que vienen de la Reforma.

  • Una alta estima de Dios y un reconocimiento de la pecaminosidad y necesidad del hombre.

  • Una comprensión bíblica de la conversión que lleva al arrepentimiento, la fe y la santidad.

  • Una dedicación a la adoración bíblica en el temor de Dios frente al entretenimiento y la emotividad.

  • Un liderazgo que consiste de hombres santos, humildes y capaces de enseñar, que ponen sus vidas por los creyentes que están bajo su cuidado y ejercen disciplina pastoral sobre ellos.

  • Un compromiso con la consejería bíblica y la disciplina eclesiástica.

  • Una búsqueda genuina de la semejanza a Cristo, la santidad y el amor con un quebrantamiento por sus propios defectos y un rechazo a exaltarse sobre las demás iglesia sanas y fieles.

  • Un compromiso real y visible con el evangelismo y las misiones.

  • Una dependencia de Dios expresada en reuniones regulares de oración ferviente
La voluntad de Dios es que los creyentes vivan su fe en comunidad, congregándose y perseverando juntos en una iglesia que refleje la enseñanza bíblica. / Foto: Lightstock

Crecer en la santificación

La Biblia nos enseña que la santificación (el crecimiento personal en la semejanza a Cristo) es la voluntad de Dios (1Ts 4:3; Heb 12:14; 1P 1:14-16). Para que esto se convierta en una realidad en nuestras vidas, debemos buscar a Dios mediante la lectura de la Biblia, la oración y la comunión con creyentes piadosos, y al abstenernos de las cosas pecaminosas de este mundo, no sea que nos contaminen (2Co 6:14-7:1).

Servicio en la iglesia local

La Biblia nos enseña que cada cristiano es parte de un sacerdocio real (1P 2:9). Cada uno de nosotros ha sido provisto de dones espirituales (habilidades) que deben ser utilizadas para edificar la iglesia local (Ro 12:4-8; 1Co 12:4-7). No debemos simplemente unirnos a una iglesia bíblica; debemos servir en la iglesia según nuestras habilidades. El ministerio en la iglesia no está limitado a los pastores o ancianos. Los pastores deben equipar a todos los miembros de la iglesia para la obra en el ministerio (Ef 4:11-12).

No debemos simplemente unirnos a una iglesia bíblica; debemos servir en la iglesia según nuestras habilidades. / Foto: Lightstock

Servicio en el evangelismo y las misiones

Es la voluntad de Dios que el evangelio de Jesucristo sea predicado a todas las naciones y a cada persona debajo del cielo (Mr 16:15; Lc 24:47). El mandamiento de Cristo ha sido llamado la Gran Comisión (Mt 28:18-20), y cada cristiano debe estar comprometido con esta tarea según sus dones. Esto también incluye cuidar de los cristianos que son perseguidos por la fe, ayudar a los que sufren necesidad y hacer buenas obras de caridad por aquellos que no creen (Mt 25:31-46; Ga 6:10; Heb 13:3, 16; Stg 1:27).


Este artículo fue adaptado de una porción del libro El evangelio de Cristo Jesús, publicado por Poiema Publicaciones. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

Páginas 56 a la 61

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Paul Washer

Paul Washer se convirtió en creyente mientras estudiaba en la Universidad de Texas. Completó sus estudios de pregrado y se matriculó en el Seminario Teológico del Suroeste, donde recibió su maestría en Divinidad. Después de graduarse, se mudó a Perú y sirvió allí como misionero durante diez años, tiempo durante el cual fundó la Sociedad Misionera HeartCry para apoyar a los plantadores de iglesias peruanas. El trabajo de HeartCry ahora apoya a los misioneros indígenas en toda África, Asia, Europa, Oriente Medio, Eurasia y América Latina. Paul ahora sirve como uno de los trabajadores de la Sociedad Misionera HeartCry. Él y su esposa Charo tienen tres hijos: Ian, Evan y Rowan.

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