Qué dice la Biblia sobre el noviazgo de tus hijos

El noviazgo de nuestros hijos encuentra dirección cuando entendemos las categorías bíblicas para las relaciones… ¿estamos guiándolos según el diseño de Dios o según el modelo cambiante de nuestra cultura?
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¿Tu hijo está enamorado de alguien? ¿Cómo debes guiarlo para glorificar a Dios en esa relación? ¿Acaso la Biblia dice algo sobre salir en citas?

En cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres, Dios define solo tres posibilidades.

1. Esposos y esposas

Marcos 10:7-8 nos recuerda que un hombre debe dejar a su familia, unirse a su única esposa y los dos se convierten en una sola carne. Dentro de esta relación hay un cuadro divino de Cristo y la iglesia con el cual ninguna otra relación en la tierra puede compararse. Las implicaciones de la relación “esposo/esposa” para el noviazgo de nuestros hijos son las siguientes:

A. Estas órdenes son únicas y aplican solo a esposos y esposas. No pueden ni deben aplicarse al noviazgo.

B. Más allá de los mandatos especiales para los cónyuges, los esposos y las esposas deben amarse de la misma manera que se les manda amar a todos los demás, incluidos los enemigos. Deben procurar el bien de Dios para su cónyuge.

Marcos 10:7-8 nos recuerda que un hombre debe dejar a su familia, unirse a su única esposa y los dos se convierten en una sola carne. / Foto: Jhon Montaña

2. Creyentes y no creyentes

El pasaje de referencia para los creyentes que consideran una relación con alguien no creyente es 2 Corintios 6:14: “No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?”. La advertencia es clara y se repite a lo largo de la Escritura. Hay dos implicaciones importantes para el noviazgo:

A. No hay justificación alguna para que un hijo de Dios, quien ha nacido de nuevo, se involucre románticamente con alguien que esté espiritualmente muerto. Tus hijos creyentes no deben involucrarse románticamente con un no creyente.

B. Romanos 13:8 nos dice: “No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley”. Sin embargo, aunque Dios quiere que amemos a los no creyentes, ese amor no es romántico. Este amor también es una elección voluntaria de procurar lo mejor de Dios para la persona amada. La relación que debemos tener con los perdidos es clara y sencilla: ser sal y luz (Mt 5:13-14).

La Escritura advierte contra el yugo desigual, y distingue entre el amor que busca el bien del prójimo y el vínculo romántico que exige unidad espiritual. / Foto: Envato Elements

3. Creyente con creyente

1 Timoteo 5:2 define cómo debemos relacionarnos con las personas en nuestra vida. A Timoteo se le dijo que tratara al hombre mayor como a un padre, a la mujer mayor como a una madre, a los hombres jóvenes como a hermanos y a las mujeres jóvenes como a hermanas. Refiriéndose a las jóvenes, Pablo le dijo a Timoteo que se relacionara con ellas “con toda pureza”. Entonces, ¿cuáles son las implicaciones para el noviazgo?

A. Este versículo, combinado con los numerosos mandatos de abstenerse de fornicación, adulterio y toda forma de sexualidad fuera del matrimonio, deja claro que “ligarse” y el contacto romántico son ajenos a las relaciones bíblicas que honran a Cristo.

B. Pero ¿cómo debemos tratar a nuestros hermanos y hermanas? Debemos amarlos deseando lo mejor de Dios para sus vidas y ayudándolos a cumplir Su voluntad por medio de Su poder. Ya sean hermanas físicas o espirituales, estamos llamados a predicar el evangelio (Mr 16:15), discipular (Mt 28:19), reprender (Lc 17:3), edificar (Ro 14:19), amonestar (Col 3:16), animar (1Ts 5:11), enseñar (Mt 28:20), llevar cargas (Ga 6:2) y mucho, mucho más.

Si esas son las únicas relaciones definidas entre hombres y mujeres no relacionados, ¿a cuál debemos acudir al guiar a nuestros hijos durante los años de noviazgo?

La pureza no es una opción secundaria, sino el marco que define toda relación. / Foto: Envato Elements

4. Paternidad práctica

A. Dos cristianos en una relación de noviazgo no están casados. Por tanto, los mandatos específicos de los cónyuges sobre el sexo y la sumisión no aplican a los novios. Además, las parejas cristianas no tienen derecho a ser sexualmente activas con solo decir: “Sé que es el indicado para mí”.

B. Los cristianos nunca deben involucrarse románticamente con los no creyentes. La evangelización nunca debe ser excusa para salir con alguien no creyente.

C. La única categoría que podemos aplicar al noviazgo de nuestros hijos es la de hermanos y hermanas. Este grupo de pasajes es al que los hombres y mujeres deben acudir para guiar a sus hijos en sus relaciones. Todos los noviazgos que honren a Cristo deben modelarse según esta categoría.

El noviazgo cristiano no es un matrimonio adelantado ni una excusa para cruzar límites. / Foto: Unsplash

¿Cómo se ve en la práctica este tipo de relación? Imagina una línea en tu mente. Esta línea tiene dos extremos: coloca al hijo en la izquierda y a la persona de la que está enamorada en la derecha. Según el modelo de noviazgo del mundo, las únicas opciones son: vivir para sí mismo, vivir para el otro o intentar equilibrar vivir para sí y para el otro. Para un cristiano, la opción intermedia puede sonar más bíblica, pero ninguna de estas opciones es piadosa.

Vivir para uno mismo es la estrategia de Satanás. Para que una relación así funcione, nuestra hija viviría solo para sí misma mientras su novio vive completamente para sí. Piensa por un momento qué tan bien funcionaría eso: generalmente estas relaciones son abusivas física o emocionalmente, o ambas.

Pero ¿y si cada uno vive para el otro? Suena bien, ¿verdad? Todo aquello que hacemos más importante que Dios se convierte en un ídolo. Si nuestro hijo hace de su novia el centro de su universo, está rompiendo el primer mandamiento de no tener otros dioses. La primera y mayor prioridad de ambos debe ser Dios… incluso en su noviazgo. La última opción del mundo no es la mejor, pues no es más que una síntesis de las dos opciones anteriores.

De esto concluimos que simbolizar un noviazgo que honra a Cristo con una línea no es la mejor figura geométrica. En cambio, debemos usar un triángulo. Ahora, imagina los dos puntos en la parte inferior izquierda y derecha del triángulo. Uno es nuestro hijo o hija, y el otro es la persona por la que sienten atracción romántica. Ahora, pongamos a Dios como el punto en la parte superior del triángulo.

¿Qué ocurre si tu hijo y la persona que está enamorado dejan de vivir para sí mismos o el uno para el otro y, en cambio, comienzan a vivir para Dios? Santiago nos manda acercarnos a Dios, y Él se acercará a nosotros. Así que, a medida que cada uno asciende por el triángulo hacia Dios, ¿ves lo que ocurre con el espacio entre los dos puntos? A medida que los puntos de la base se acercan al punto superior, los dos puntos de la base también se acercan entre sí.

Lección espiritual: cuanto más cerca esté nuestro hijo y la persona de la que está enamorada de Dios, más cerca estarán entre ellos.

Entonces, ¿cómo sería esta relación de noviazgo entre un chico y una chica cristianos?

A. Se edificarán, tratarán con paciencia, amonestarán, se sostendrán, animarán, reprenderán, servirán, enseñarán, discipularán y se amarán como Dios manda.

B. No pensarán en la sexualidad, porque no quieren pecar contra Dios ni tentar al otro. Quieren relacionarse de manera pura.

C. Solo buscarán ayudar al otro a ser más semejante a su Salvador (amor verdadero).

Imagina la belleza y pureza de esa relación. Incluso si Dios guía sus vidas en direcciones diferentes, cuando finalmente terminen, serán más santificados porque estuvieron juntos. No habrá arrepentimientos ni resentimientos. Y si permanecen juntos y llegan a unirse en matrimonio, habrán construido una base que la mayoría de los matrimonios desearía haber tenido.

Qué dice la Biblia sobre el noviazgo de tus hijos

  • Los pasajes sobre el matrimonio no aplican a tus hijos.

  • La fornicación y el adulterio son pecados horrendos que dañan y destruyen. Si tus hijos están demasiado centrados en lo físico, es necesario intervenir.

  • Lo más amoroso que podemos hacer en cualquier relación es apuntar a Cristo. Esta parte vital de amarse mutuamente con frecuencia se descuida en el noviazgo y se sustituye por placeres físicos pecaminosos.

  • Mantener a Cristo en primer lugar. Ser puro. Dios proveerá gracia en sus relaciones de la misma manera que en su salvación.

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Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster

Aaron M. Brewster es el presidente de Truth.Love.Family y presentador de su galardonado podcast sobre crianza, Truth.Love.Parent. Esposo, padre, consejero bíblico, predicador y orador. Ha creado cientos de horas de recursos gratuitos para padres, incluyendo The Year Long Celebration of God [“La celebración anual de Dios”], y es autor de Quit: How to Stop Family Strife for Good [Detenlo: Cómo detener los conflictos familiares para siempre].

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