Febrero 16
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac (Hebreos 11:17).
Para muchos es ahora, y para otros llegará después, el momento cuando la obediencia parece ser el final de un sueño. Sientes que si haces lo que la Palabra de Dios o el Espíritu de Dios te está llamando a hacer, esto te hará miserable, y que no hay manera de que Dios lo haga todo para bien.
Quizás el mandamiento o el llamado de Dios que escuchas ahora sea quedarte casado o soltero, permanecer en ese trabajo o dejarlo, bautizarte, hablar en el trabajo acerca de Cristo, rehusarte a ceder en tu estándar de honestidad, confrontar a una persona que está en pecado, aventurarte a una nueva vocación, ser un misionero. Y como lo ve nuestra mente limitada, la posibilidad de hacer esto es terrible, es como la pérdida de Isaac, el único hijo que podría convertirse en el heredero.
Has considerado cada perspectiva humanamente posible y es imposible que se obtenga un buen resultado.
Ahora ya sabes qué es lo que Abraham sintió. Esta historia de la Biblia es para ti.
¿Deseas a Dios y Sus caminos y promesas más que a nada, y crees que Él puede honrar y honrará tu fe y obediencia, al no avergonzarte de llamarlo tu Dios, y usar toda Su sabiduría, poder y amor para convertir este camino de obediencia en un camino de vida y gozo?
Esa es la crisis que enfrentas ahora: ¿deseas a Dios? ¿Confiarás en Él? La Palabra de Dios para ti es que Dios es digno y Dios es capaz.
Devocional tomado del sermón “La esperanza de los exiliados en la Tierra”.
