Marzo 19
Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18).
He aquí un resumen del evangelio, para ayudarte a entenderlo, para que te goces en él y para que los compartas.
1) Dios nos creó para Su gloria.
“Trae a Mis hijos desde lejos y a Mis hijas desde los confines de la tierra, a todo el que es llamado por Mi nombre y a quien he creado para Mi gloria” (Isaías 43:6-7). Dios nos creó a todos a Su propia imagen para que proyectemos, o reflejemos, Su carácter y belleza moral.
2) Por tanto, todo ser humano debería vivir para la gloria de Dios.
“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). La manera de vivir para la gloria de Dios es amándolo (Mateo 22:37), confiando en Él (Romanos 4:20), siendo agradecidos con Él (Salmo 50:3), obedeciéndolo (Mateo 5:16) y atesorándolo por sobre todas las cosas (Filipenses 3:8; Mateo 10:37). Cuando hacemos estas cosas, proyectamos la imagen de la gloria de Dios.
3) Sin embargo, todos hemos pecado y ninguno puede alcanzar la gloria de Dios.
“Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Romanos 3:23). “Pues aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias… y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen” (Romanos 1:21-23). Ninguno de nosotros ha amado, confiado, agradecido ni obedecido a Dios como debería.
4) Por tanto, todos nosotros merecemos castigo eterno.
“Porque la paga del pecado es muerte (eterna), pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Aquellos que no obedecen al Señor Jesús “sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder” (2 Tesalonicenses 1:9). “Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).
5) Aun así, en Su gran misericordia, Dios envió a Su único Hijo Cristo Jesús para darle a los pecadores un camino a la vida eterna.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros” (Gálatas 3:13). “Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).
6) Por tanto, la vida eterna es un don gratuito para todos los que confían en Cristo como Señor, Salvador y Tesoro supremo de sus vidas.
“Cree en el Señor Jesús, y serás salvo” (Hechos 16:31). “Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). “Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). “Yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).
