Febrero 15
En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotros (1 Juan 3:16).
El amor de Cristo por nosotros en Su muerte fue tan consciente, así como fue intencional Su sufrimiento. Si fue intencional al dar Su vida, lo fue por nosotros. Fue por amor.
“Sabiendo Jesús que Su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1).
Cada paso dado hacia el Calvario significaba: “Los amo”.
Por tanto, sentir el amor de Cristo al dar Su vida por nosotros, nos ayuda a ver que fue totalmente intencional.
Observemos lo que Jesús dijo, inmediatamente después del momento violento en que Pedro trató de atravesar el cráneo del siervo, pero que solo le cortó la oreja.
Entonces Jesús le dijo: “Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. ¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y Él pondría a Mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder?” (Mateo 26:52-54).
Una cosa es decir que los detalles de la muerte de Jesús fueron predichos en el Antiguo Testamento; pero es mucho más grande decir que Jesús mismo estaba tomando decisiones para asegurarse de que las Escrituras se cumplieran.
Eso es lo que Jesús dijo que estaba haciendo en Mateo 26:54: “Yo podría escaparme de esta desgracia, pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder?”.
En otras palabras: “No elijo el camino que podría escoger para salir de estas circunstancias porque conozco las Escrituras. Sé lo que debe ocurrir para que Mi pueblo sea salvo. Es Mi decisión, en cada paso del camino, amar a Mi pueblo con todo Mi ser. Y quiero que lo sientan. Y que estén completamente seguros, y sean libres y radicalmente diferentes del mundo”.
Devocional tomado del artículo “The Intensity of Christ’s Love and the Intentionality of His Death”.
